lunes, 12 de julio de 2010

No diga usted "este país". Diga, alto y claro, ESPAÑA (y olé)

Esto va por aquellos que no creyeron. Por los envidiosos que, tras ver cómo se encerraron cagados de miedo suizos, hondureños, chilenos, portugueses, paraguayos, alemanes y holandeses, todavía dicen que España tuvo suerte (perdonen, lo que es un milagro es que ningún jugador español muriera de una patada voladora ayer). Por los rabiosos que no aceptan que, por una vez en la vida, no somos unos perdedores.


Pero también va por los soñadores. Por esos que, tras el tropiezo inicial en Durban, teníamos fe en que esto podía ser posible (esta vez sí). Por los miles de futbolistas que han vestido La Roja desde que se comenzó a practicar este bendito juego en esta tierra de sevillanas, todos y Andreses Iniestas. Por todos aquellos seguidores de esta pasión que murieron sin ver cómo se levantaba esa Copa dorada y, sin embargo, oscuro objeto de deseo.


Vicente, eres un valiente. Y no lo digo a toro pasado, que es lo fácil. Lo he dicho siempre. Desde que eras el míster merengue. Y lo seguiré diciendo hasta el día que me muera. Eres un visionario. Un crack de la pizarra. De la táctica. De atisbar qué pieza hay que mover y cuál de los fenómenos del banquillo encaja con la situación puntual del partido.


De Iker no queda prácticamente nada por decir. Un fenómeno bajo palos que le sacó un mano a mano a Roben cuando todos teníamos ya los huevos taponándonos hasta las fosas nasales. Porque Iker no hace paradas, sino milagros como se dijo ya ayer en la retransmisión del partido en Telecinco. Porque ese beso no era para taparle la boca a Sara, sino para echarle la cremallera a la de cientos de envidiosos y a esa prensa que, no sabiendo qué hacer , mata moscas con el rabo... a base de sensacionalismo barato.Porque es el capitán y punto.


Si tuviese que ir uno a uno y, con el grado de euforia en el que me encuentro, me daría para escribir una enciclopedia de varios tomos. Pero quería hacerle un guiño a ese hombre que tan mal lo ha pasado por los dimes y diretes que nunca deberían haber sido noticia (o al menos no de los diarios deportivos que flaco favor a los que realmente disfrutamos con el fútbol y no con los chismorreos de alcoba).


Por fin España se desprendió de las ataduras y de los complejos de hermana menor. Ya tenemos los mismos Mundiales que los bastardos ingleses. Espero que la FIFA abra expediente a ese hijo de la Gran Bretaña con silbato que ayer permitió que el fútbol quedase en segundo plano por la leña que se dedicaron a repartir los holandeses.


Cuenta la leyenda que, a la hora de la recolecta de tulipanes, en la patria de Van Gogh no usan maquinaria avanzada: mandan a sus seleccionados para que efectúen la siega taco en bota y, de paso, entrenen para deslucir este bonito espectáculo.


Simplemente, gracias chavales. Habéis conseguido que me desprenda de los prejuicios sobre la bandera roja y gualda. Para mí ya no es un recuerdo de la época oscura de este país. Es ese trapo que me anudé a la cintura para salir al kilómetro 0 de nuestra patria a festejar la alegría de una Copa del Mundo. La misma que enarbolaré al aire esta tarde para recibiros como os merecéis (y eso que no soy amante de las multitudes).


No diga usted "este páis". Diga alto y claro, ESPAÑA (y olé). Porque los sueños, sueños ya no son. La gloria en nuestras propias carnes.

miércoles, 7 de julio de 2010

Créaselo, españa va a jugar la final de un Mundial de fútbol

Sí, sí usted. Usted que tiene 80 años y una decena de Mundiales pegado al televisor. Usted que vio a Naranjito en el 82. Y usted, el que recuerda La mano de Dios. También usted que sufrió con el codazo en la cara de Luis Enrique, la cantada de Zubi contra Nigeria y el atraco a mano armada de un árbitro egipcio. Créanselo. Frótense los ojos. Cuenten hasta 10 y repítanse que España va a jugar el próximo domingo en Johannesburgo, a las 20.30, la final del Mundial de Sudáfrica 2010.

Pero ojo: las finales no se juegan; las finales se ganan. Y hay equipo y talento para ello. Podemos. Podemos ser ambiciosos y creernos, ¿por qué no?, que estamos a 90 minutos de hacer historia. A una hora y media de ser el octavo país con la suerte de decir que ganó un Mundial de fútbol.

No hay que infravalorar a Holanda pero, sinceramente, el partido más complicado era el de hoy. ¡Menos mal que Alemania iba a jugarle a La Roja al ataque, de tú a tú! Han salido cagados, como el galgo de Lucas que diría el señor Aragones.

En el fútbol se gana atacando. Si sales a la defensiva, como mucho rascas un empate (a no ser que te toque el gordo de la lotería). Que España esté en la final es un piropo al balompié. Un premio al buen gusto y a la humildad. Recuerden que el día después de la derrota contra Suiza, una servidora apuntó que la cura de humildad no era para los 23 magníficos de Vicente, sino para la prensa española.

No me explico aún cómo un tipo como Puyol ha ganado por alto a las torres alemanas, pero no necesito comprenderlo, sólo vivirlo. El Tiburón se elevó al cielo de Durban, desde donde le miraba el señor Montes (¡cómo lo hubieses disfrutado Andrés!), cerró los ojos y pegó con la testa para reventar la pelota y a la sazón, la red.

¡Qué bonito es el fútbol! Pero necesito dormir y quizás mañana, cuando me despierte, me lo crea como todos ustedes.

A un partido de la gloria...

martes, 6 de julio de 2010

El orgullo de América Latina

Ninguna casa de apuestas le daba como favorita a nada. Ningún aficionado contaba en sus quinielas con ellos. Nadie, salvo el pueblo uruguayo, confiaba en la celeste. Una selección que ha llevado con orgullo el peso de ser la única latinoamericana entre los cuatro mejores del mundo, navegando entre tres escuedras potentes del fútbol europeo: Holanda, Alemania y esa España mía, esa España nuestra. No, no. Ni Argentina ni Brasil. Diga usted Uruguay. Y dígalo alto, porque ha hecho un campeonato serio.

Y no nos engañemos, la superioridad en fútbol sobre el césped esta noche, no ha sido como para que Holanda ganase. Tampoco para los charrúas. Empate técnico. Pero este es un deporte en el que gana el que más goles marca (aunque los haya polémicos, al borde del fuera de juego) y La naranja mecánica pegó más fuerte sobre el ring.

La tuvo en la última jugada el héroe. Aquel loco que jugó de blanquiazul en Coruña y Donosti. Ese que se atrevió a lanzar el último penalty a lo Panenka en los cuartos contra Ghana. Pero Abreu quiso controlar y asegurar, se le echaron encima y la posibilidad de la prórroga se escapó.

Bravo el manejo del banquillo de Tabárez. Grande Muslera bajo palos. Y enormes los goleros, la dupla Suárez-Forlán que ha tenido un rendimiento más que notable en estas más de tres semanas en tierras africanas. Quizás haya faltado algo más de frescura en el medio campo. Más juego de construcción. Pero con los mimbres que tiene ha llegado más lejos de lo soñado.

Y es de agradecer que en este deporte no sean sólo las grandes potencias las que se juguen las habas. Que haya relevos. Que combinados más modestos y menos favoritos (por denominarlos de alguna manera) lleguen lejos y salgan a la cancha a ganar y no a mirar la vida pasar y a que les caigan pocos goles.

Uruguay, desde hoy tenés una hincha más en suelo español. Una "gallega" que os banca a morir. ¡Bravo charrúas!

PD: Amigo Martín Bachs, me hubiese encantado una final España-Uruguay. Pero el fútbol es caprichoso. Ojalá mañana La Roja no falle. Y nos vemos en la final de Brasil 2014: estoy segura.

sábado, 3 de julio de 2010

El hombre que paraba demasiado

Parece que los partidos sólo los ganan los que juegan de medio campo hacia arriba. Y no es así. No voy a menospreciar los goles de El Príncipe de Asturias, porque es una de las piezas clave de que La Roja esté en semifinales. Siempre con la caña preparada en caña de gol para que la bola bese la red.

Pero hay un hombre que seguro a pasado malos días allá en Sudáfrica. Se ha cuestionado su titularidad. Se le ha acusado de un mal de amores que podría tenerle desorientado. Se ha olvidado que es el capitán que levanto al cielo del Prater la Eurocopa. Porque somos así de injustos.

Antes de que se lanzara el penalty le he dicho a una amiga, una de las 20 personas con las que he visto estos cuartos, que el paraguayo no la metía. Que el balón iría a la derecha del lanzador, abajo. Igual que lo he visto yo, que no soy absolutamente nadie, lo ha visto Reina que ha advertido a Iker. Y éste, sin temblarle una pestaña, se ha sacado una parada para la historia.

Sólo espero que no se vuelva a dudar del número 1. De aquel que lo da todo y que, habiendo sido siempre correcto con la prensa, no entiende por qué esta campaña hablando de su vida personal. A los que nos interesa el juego y no las parejas de los 23 selccionados, nos jode que se intente polemizar de una manera tan sucia.

Un recado a aquellos que acusaron a Sara de ser la culpable de la derrota contra Suiza: ¿estamos en semifinales gracias a ella? A las duras y a las maduras. No se puede esconder la mano tras tirar la piedra.

España sigue sin maravillar. Pero en el deporte, no sólo cuenta el virtuosismo. Hay que saber sufrir. Un 1-0 es suficiente para jugar, por primera vez en la historia, una semifinal (aunque España ya fue cuarta en Brasil 50, así que mínimo se igualará la mejor clasificación de nuestra vida).

Echemos la vista atrás, al 2008. España se clasificó para el penúltimo asalto en los penaltis contra Italia. Y, cómo dice don Vicente "¿Por qué no vamos a ganar a Alemania?". Estamos vivos. ¡Podemos! Y con el capitán que luce el brazalete con galones, todo es más creible.

A dos partidos de la gloria...