miércoles, 7 de julio de 2010

Créaselo, españa va a jugar la final de un Mundial de fútbol

Sí, sí usted. Usted que tiene 80 años y una decena de Mundiales pegado al televisor. Usted que vio a Naranjito en el 82. Y usted, el que recuerda La mano de Dios. También usted que sufrió con el codazo en la cara de Luis Enrique, la cantada de Zubi contra Nigeria y el atraco a mano armada de un árbitro egipcio. Créanselo. Frótense los ojos. Cuenten hasta 10 y repítanse que España va a jugar el próximo domingo en Johannesburgo, a las 20.30, la final del Mundial de Sudáfrica 2010.

Pero ojo: las finales no se juegan; las finales se ganan. Y hay equipo y talento para ello. Podemos. Podemos ser ambiciosos y creernos, ¿por qué no?, que estamos a 90 minutos de hacer historia. A una hora y media de ser el octavo país con la suerte de decir que ganó un Mundial de fútbol.

No hay que infravalorar a Holanda pero, sinceramente, el partido más complicado era el de hoy. ¡Menos mal que Alemania iba a jugarle a La Roja al ataque, de tú a tú! Han salido cagados, como el galgo de Lucas que diría el señor Aragones.

En el fútbol se gana atacando. Si sales a la defensiva, como mucho rascas un empate (a no ser que te toque el gordo de la lotería). Que España esté en la final es un piropo al balompié. Un premio al buen gusto y a la humildad. Recuerden que el día después de la derrota contra Suiza, una servidora apuntó que la cura de humildad no era para los 23 magníficos de Vicente, sino para la prensa española.

No me explico aún cómo un tipo como Puyol ha ganado por alto a las torres alemanas, pero no necesito comprenderlo, sólo vivirlo. El Tiburón se elevó al cielo de Durban, desde donde le miraba el señor Montes (¡cómo lo hubieses disfrutado Andrés!), cerró los ojos y pegó con la testa para reventar la pelota y a la sazón, la red.

¡Qué bonito es el fútbol! Pero necesito dormir y quizás mañana, cuando me despierte, me lo crea como todos ustedes.

A un partido de la gloria...

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