sábado, 14 de agosto de 2010
Se abre el telón
El primer tiempo, más bien tedioso, dejaba al Barça con la posesión de la pelota un marcador de 0-1. Gol de Ibrahimovic, el cuestionado sueco al que parece que Guardiola quiere darle un papel de segundón (o tercerón) en esta campaña.
El segundo tiempo con un Sevilla claramente dominador que hizo gala de la velocidad que le caracteriza y que sacó toda la artillería pesada para que crecieran los cánticos en la grada del Sánchez Pizjuán.
Para ser el primer partido, con un Barcelona plagado de canteranos y un Sevilla que ha hecho una pretemporada contra equipos de décima fila (salvo el Espanyol en el Carranza), deja buen sabor de boca para que vayamos preparando los paladares a una Liga que se presenta más que interesante.
Seguramente el próximo sábado veamos un planteamiento diferente, con todos los Campeones del Mundo que tienen el la Ciudad Condal sobre el terreno de juego. Y eso ya es otro cantar. Es evidente que los Alcántara, Sergi, Oriol, Miño y compañía son jugadores con un futuro prometedor por delante. Pero es más obvió aún que no están todavía al nivel de un Busquets o un Piqué de turno.
Esto está a punto de comenzar. Sólo espero que haya menos diferencias que el año pasado y que en cabeza veamos al menos a cuatro o cinco equipos que presten batalla junto a un Barça que no ha perdido ni un ápice de sus señas de identidad y al nuevo proyecto del Real Madrid de Mourinho que, quitando el partido de ayer contra el Bayern de Múnich, me ha dejado muy buena impresión. Vamos, que el bipartidismo se rompa y haya una brega más plural.
Señores, prepárense, que ya está aquí la mejor Liga del mundo.
lunes, 12 de julio de 2010
No diga usted "este país". Diga, alto y claro, ESPAÑA (y olé)
Esto va por aquellos que no creyeron. Por los envidiosos que, tras ver cómo se encerraron cagados de miedo suizos, hondureños, chilenos, portugueses, paraguayos, alemanes y holandeses, todavía dicen que España tuvo suerte (perdonen, lo que es un milagro es que ningún jugador español muriera de una patada voladora ayer). Por los rabiosos que no aceptan que, por una vez en la vida, no somos unos perdedores.
Pero también va por los soñadores. Por esos que, tras el tropiezo inicial en Durban, teníamos fe en que esto podía ser posible (esta vez sí). Por los miles de futbolistas que han vestido La Roja desde que se comenzó a practicar este bendito juego en esta tierra de sevillanas, todos y Andreses Iniestas. Por todos aquellos seguidores de esta pasión que murieron sin ver cómo se levantaba esa Copa dorada y, sin embargo, oscuro objeto de deseo.
Vicente, eres un valiente. Y no lo digo a toro pasado, que es lo fácil. Lo he dicho siempre. Desde que eras el míster merengue. Y lo seguiré diciendo hasta el día que me muera. Eres un visionario. Un crack de la pizarra. De la táctica. De atisbar qué pieza hay que mover y cuál de los fenómenos del banquillo encaja con la situación puntual del partido.
De Iker no queda prácticamente nada por decir. Un fenómeno bajo palos que le sacó un mano a mano a Roben cuando todos teníamos ya los huevos taponándonos hasta las fosas nasales. Porque Iker no hace paradas, sino milagros como se dijo ya ayer en la retransmisión del partido en Telecinco. Porque ese beso no era para taparle la boca a Sara, sino para echarle la cremallera a la de cientos de envidiosos y a esa prensa que, no sabiendo qué hacer , mata moscas con el rabo... a base de sensacionalismo barato.Porque es el capitán y punto.
Si tuviese que ir uno a uno y, con el grado de euforia en el que me encuentro, me daría para escribir una enciclopedia de varios tomos. Pero quería hacerle un guiño a ese hombre que tan mal lo ha pasado por los dimes y diretes que nunca deberían haber sido noticia (o al menos no de los diarios deportivos que flaco favor a los que realmente disfrutamos con el fútbol y no con los chismorreos de alcoba).
Por fin España se desprendió de las ataduras y de los complejos de hermana menor. Ya tenemos los mismos Mundiales que los bastardos ingleses. Espero que la FIFA abra expediente a ese hijo de la Gran Bretaña con silbato que ayer permitió que el fútbol quedase en segundo plano por la leña que se dedicaron a repartir los holandeses.
Cuenta la leyenda que, a la hora de la recolecta de tulipanes, en la patria de Van Gogh no usan maquinaria avanzada: mandan a sus seleccionados para que efectúen la siega taco en bota y, de paso, entrenen para deslucir este bonito espectáculo.
Simplemente, gracias chavales. Habéis conseguido que me desprenda de los prejuicios sobre la bandera roja y gualda. Para mí ya no es un recuerdo de la época oscura de este país. Es ese trapo que me anudé a la cintura para salir al kilómetro 0 de nuestra patria a festejar la alegría de una Copa del Mundo. La misma que enarbolaré al aire esta tarde para recibiros como os merecéis (y eso que no soy amante de las multitudes).
No diga usted "este páis". Diga alto y claro, ESPAÑA (y olé). Porque los sueños, sueños ya no son. La gloria en nuestras propias carnes.
miércoles, 7 de julio de 2010
Créaselo, españa va a jugar la final de un Mundial de fútbol
Pero ojo: las finales no se juegan; las finales se ganan. Y hay equipo y talento para ello. Podemos. Podemos ser ambiciosos y creernos, ¿por qué no?, que estamos a 90 minutos de hacer historia. A una hora y media de ser el octavo país con la suerte de decir que ganó un Mundial de fútbol.
No hay que infravalorar a Holanda pero, sinceramente, el partido más complicado era el de hoy. ¡Menos mal que Alemania iba a jugarle a La Roja al ataque, de tú a tú! Han salido cagados, como el galgo de Lucas que diría el señor Aragones.
En el fútbol se gana atacando. Si sales a la defensiva, como mucho rascas un empate (a no ser que te toque el gordo de la lotería). Que España esté en la final es un piropo al balompié. Un premio al buen gusto y a la humildad. Recuerden que el día después de la derrota contra Suiza, una servidora apuntó que la cura de humildad no era para los 23 magníficos de Vicente, sino para la prensa española.
No me explico aún cómo un tipo como Puyol ha ganado por alto a las torres alemanas, pero no necesito comprenderlo, sólo vivirlo. El Tiburón se elevó al cielo de Durban, desde donde le miraba el señor Montes (¡cómo lo hubieses disfrutado Andrés!), cerró los ojos y pegó con la testa para reventar la pelota y a la sazón, la red.
¡Qué bonito es el fútbol! Pero necesito dormir y quizás mañana, cuando me despierte, me lo crea como todos ustedes.
A un partido de la gloria...
martes, 6 de julio de 2010
El orgullo de América Latina
Y no nos engañemos, la superioridad en fútbol sobre el césped esta noche, no ha sido como para que Holanda ganase. Tampoco para los charrúas. Empate técnico. Pero este es un deporte en el que gana el que más goles marca (aunque los haya polémicos, al borde del fuera de juego) y La naranja mecánica pegó más fuerte sobre el ring.
La tuvo en la última jugada el héroe. Aquel loco que jugó de blanquiazul en Coruña y Donosti. Ese que se atrevió a lanzar el último penalty a lo Panenka en los cuartos contra Ghana. Pero Abreu quiso controlar y asegurar, se le echaron encima y la posibilidad de la prórroga se escapó.
Bravo el manejo del banquillo de Tabárez. Grande Muslera bajo palos. Y enormes los goleros, la dupla Suárez-Forlán que ha tenido un rendimiento más que notable en estas más de tres semanas en tierras africanas. Quizás haya faltado algo más de frescura en el medio campo. Más juego de construcción. Pero con los mimbres que tiene ha llegado más lejos de lo soñado.
Y es de agradecer que en este deporte no sean sólo las grandes potencias las que se juguen las habas. Que haya relevos. Que combinados más modestos y menos favoritos (por denominarlos de alguna manera) lleguen lejos y salgan a la cancha a ganar y no a mirar la vida pasar y a que les caigan pocos goles.
Uruguay, desde hoy tenés una hincha más en suelo español. Una "gallega" que os banca a morir. ¡Bravo charrúas!
PD: Amigo Martín Bachs, me hubiese encantado una final España-Uruguay. Pero el fútbol es caprichoso. Ojalá mañana La Roja no falle. Y nos vemos en la final de Brasil 2014: estoy segura.
sábado, 3 de julio de 2010
El hombre que paraba demasiado
Pero hay un hombre que seguro a pasado malos días allá en Sudáfrica. Se ha cuestionado su titularidad. Se le ha acusado de un mal de amores que podría tenerle desorientado. Se ha olvidado que es el capitán que levanto al cielo del Prater la Eurocopa. Porque somos así de injustos.
Antes de que se lanzara el penalty le he dicho a una amiga, una de las 20 personas con las que he visto estos cuartos, que el paraguayo no la metía. Que el balón iría a la derecha del lanzador, abajo. Igual que lo he visto yo, que no soy absolutamente nadie, lo ha visto Reina que ha advertido a Iker. Y éste, sin temblarle una pestaña, se ha sacado una parada para la historia.
Sólo espero que no se vuelva a dudar del número 1. De aquel que lo da todo y que, habiendo sido siempre correcto con la prensa, no entiende por qué esta campaña hablando de su vida personal. A los que nos interesa el juego y no las parejas de los 23 selccionados, nos jode que se intente polemizar de una manera tan sucia.
Un recado a aquellos que acusaron a Sara de ser la culpable de la derrota contra Suiza: ¿estamos en semifinales gracias a ella? A las duras y a las maduras. No se puede esconder la mano tras tirar la piedra.
España sigue sin maravillar. Pero en el deporte, no sólo cuenta el virtuosismo. Hay que saber sufrir. Un 1-0 es suficiente para jugar, por primera vez en la historia, una semifinal (aunque España ya fue cuarta en Brasil 50, así que mínimo se igualará la mejor clasificación de nuestra vida).
Echemos la vista atrás, al 2008. España se clasificó para el penúltimo asalto en los penaltis contra Italia. Y, cómo dice don Vicente "¿Por qué no vamos a ganar a Alemania?". Estamos vivos. ¡Podemos! Y con el capitán que luce el brazalete con galones, todo es más creible.
A dos partidos de la gloria...
martes, 29 de junio de 2010
Correctivo a la racanería
Metísteis 7... a Corea del Norte. ¡Ay amigos ibéricos, toda la vida al ladito de nosotros, de vecino y no habéis aprendido lo que es la furia! No somos Corea. Tampoco estamos haciendo el mejor fútbol de la historia, ese que deslumbró en la Eurocopa de 2008. Pero los coreanos no tienen a dos tipos bajitos, Xavi e Iniesta. Ni a dos defensas en banda como Joan y Sergio. Ni siquiera a un señor que se llama Llorente y que ha roto el partido desde el primer segundo que ha estado en el campo. Ni, por supuesto, a un príncipe de Asturias, de Tuilla, especialista en meterla en la cazuela y hacer saltar a 45 millones de personas.
Pasamos ronda. A la siguiente, como dicen los brasileños, "mata-mata". A cuartos sufriendo. Porque si los seguidores del Atleti les preguntan a sus padres por qué son colchoneros, nosotros sabemos perfectamente por qué somos fieles a La Roja.
Porque nos gusta sufrir viendo el toque, toque y toque. Porque sabemos apurar una cerveza tras otra hasta que llega el gol (sólo así, con las cuerdas vocales bien húmedas, se cantan los goles desde el corazón). Porque nos ilusiona hasta un partido de canicas. Somos así hermanos portugueses: entusiastas y cabezotas hasta decir basta (o hasta meteros el único gol que habéis encajado en el Mundial y que, curiosamente, os manda a casa).
Cuando el juego es bonito la prensa tiene cancha para describir las mil y una maravillas. Pero cuando se gana con sudor, se duerme mucho mejor por la noche.
Ahora, a descansar. A prepararse para otra batalla épica: Paraguay. Sin ir crecidos, pero creciendo partido a partido. ¡Grande España y grande su afición!
A tres partidos de la gloria... (y que dure esta cuenta atrás).
PD: Lo siento Cristiano, pero sólo se gana si se mira al arco contrario...
sábado, 26 de junio de 2010
La hazaña celestial de la celeste
Tras haber hecho aquella dichosa tesina en Prensa deportiva latinoamericana, siento un no sé qué en el corazón cuando juega una selección hermana del otro lado del charco. Y en el caso de los charrúas, por las atenciones y las largas charlas con mi colega Martín Bachs, de la Web deportiva uruguaya, esa emoción se multiplica hasta alcanzar el mismo cariño que le tengo a la argentina.
Ir leyendo en Facebook los comentarios en esa Web deportiva uruguaya, cómo la gente se ha echado a las calles para festejar con cánticos y sin vuvuzelas el triunfo ante Corea que sellaba el pase a unos cuartos de final 44 años después (no lo lograba desde Inglaterra 66), me provoca una emoción inmensa. Quizás porque recuerdo aquel verano del 2008 cuando estaba en medio de La Castellana escuchando el sonar de los claxones incesantes, las banderas de España al viento y la gente llorando de emoción. Una emoción que habíamos contenido exactamente 44 años...Como ellos hoy.
Si Madrid y Barcelona mantienen sus piques por cuántos títulos más de no sé qué cosa han obtenido unos y otros, no puedo por menos recordar que ese diminuto país por su extensión territorial, pero tremendo por lo que le ha dado al fútbol, tiene en su haber dos Copas del Mundo: aquella que dio el pistoletazo de salida a este evento, la de 1930; y esa otra tras el Maracanazo, en Brasil 1950.
Sólo quería dar la enhorabuena a todos los uruguayos por tener un plantel como esos en los que sueñan jugar los chavales cuando gambetean en los potreros. Grande Tabárez. Grande charrúas.
viernes, 25 de junio de 2010
En octavos (aunque a alguno le escueza)
Pero es la España que está en octavos. Y eso es algo que selecciones potentes como Italia (el tío Gilito del balompié) y Francia (lo que comunmente se conoce como el coño de la Bernarda), dos conjuntos que se jugaron la final hace cuatro años en Alemania, no pueden decir.
Es verdad que se venía con el cartel de favoritos. Señores, el fútbol no son matemáticas, y casi nunca dos y dos cuadran cuatro. Efectivamente, la grandeza de este deporte reside en la casuística, en ese componente de azar que hace que, durante 90 minutos, pueda pasar cualquier cosa sobre el terreno de juego.
Decía ayer Sara Carbonero en el diario Marca que las críticas al juego de La Roja son siempre bienvenidas, pero desde el respeto. Parece que en las últimas dos semanas España ha vuelto a ser la nación dividida: Aragonesistas y Delbosquistas. Una involución... ¡con todo el terreno que habíamos avanzado! Si algo nos caracterizó durante la pasada Eurocopa fue la unión y la pasión.
Esos dos elementos que se convierten en mágicos cuando se trata de deporte: durante un ratito desaparecen las clases económicas, las clases sociales, los problemas laborales y las ideologías políticas. ¿Vamos a generar un debate absurdo cuando todos queremos lo mismo, llegar lo más lejos posible en Sudáfrica? No lo entiendo, señores.
Suele ser común que, aquellas selecciones que no brillan en la primera fase, deslumbren en los cruces posteriores. Espero que estemos ante uno de estos casos.
Estamos en octavos, aunque algunos desearan que estuviesemos fuera. Todavía se puede. A cuatro partidos de la gloria...
martes, 22 de junio de 2010
Los besos de D10S
Antes de que empezara en Mundial avisé, ante la mirada atónita de mis interlocutores, que Argentina sería una candidata a tener en cuenta. "Vamos anda, con el viejo decrépito en el banquillo, imposible". Eso más o menos me vineiron a decir los incrédulos. Aquellos que no se dan cuenta de que El Diego tiene más vidas que los gatos.
Encontró quizás un poco de luz en la oscuridad de un largo túnel (del que puede que no salga nunca). Pero también tiene mucho que ver el plantel, los 23 elegidos para jugar en Sudáfrica. ¡Así gana cualquiera! "Chicos, salgan, corran tras la bola y háganlo como saben". Es probable que a los Messi, Di María, Higuaín y compañía les baste con palabras como esa para ganar hasta jugando a medio gas contra una Grecia que más que saltar a la cancha, se arrastró con los huevos de corbata.
Lo que es innegable es que nadie vistió la remera de la albiceleste con tanto amor y tanta pasión como El Diego. Ya de pequeño le preguntaban cuál era su sueño y se comía el micrófono pregonando que, sin duda, jugar con el seleccionado y darle un Mundial a su país. Su mano y el gol de todos los tiempos, narrado por Víctor Hugo Morales como sólo los sudamericanos saben hacer, con el corazón ("Genio, genio, genio... tatatatatata Maragol, Maragol (...) Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés. Para que el país sea un puño apretado gritando por la Argentina"), dejaron a los ingleses con un palmo de narices.
No sé si Argentina ganará o no esta Copa del Mundo, pero la ternura de Diego Armando Maradona agarrando con sus manazas las caritas de los sustituidos y ese beso en la mejilla de reconocimiento por el trabajo realizado, es de escándalo.
¡Grande Diego!
jueves, 17 de junio de 2010
Pido respeto para la señorita Carbonero
¡Ah sí, claro! Ella es la que corre la banda. La que da instrucciones desde el banquillo. E incluso, en sus ratos libres, entre noticia y noticia, dirige la Federación Española de Fútbol. Un poco de respeto por alguien que ha ido a Sudáfrica a trabajar. A traernos la información de la selección española. A una chica joven a la que no se le mueve un pelo delante de la cámara. Educada con sus compañeros de profesión (hablo desde la experiencia) y con tanta paciencia como para dejarse hacer miles de fotos en una mañana.
Debe ser que los ingleses quieren desviar la atención de La Traviata que se marcó Green contra EEUU. Quizás el redactor con mala baba al que se le ha ocurrido semejante tontería, es el amante secreto de un arquero demasiado verde para jugar un Mundial con una camiseta como la inglesa.
Lo peor de todo es que se pone en duda la profesionalidad del capitán de la campeona de Europa. Todos los jugadores tienen temporadas mejores y peores. Y está claro que no ha sido el mejor año de Casillas. Pero habría que tirar de archivo para recordar lo que parece que se les ha olvidado a los desmemoriados. Iker es un portero de categoría.
El gol de ayer fue fruto del infortunio. No fue culpa de Iker que sale valiente y la bola rebota con tan mala suerte que el suizo sólo tiene que empujarla.
¿Qué los dos son guapos? Mejor para ellos. Por favor, señores amarillistas, déjenos disfrutar del fútbol a los que simplemente nos interesa eso, el fútbol. Dedíquense a los lios de Ambiciones, los presuntos hurtos de Lady Panto o las cirujías de la Esteban.
miércoles, 16 de junio de 2010
Triunfalismo mundial
Ni antes teníamos ya la Copa del Mundo en las manos, ni ahora somos una panda de colegas que corren detrás de la bola. Vamos, que ni tanto ni tan calvo. O como ya dijo aquel sabio griego, Aristóteles (¿quién si no?), la virtud está en el término medio.
Los españoles somos personas con raza. Con aquello que se llama furia. Acostumbrados a hacer cuentas de la lechera cada cita europea o mundialista, si acabamos con déficit en las arcas, nos llevamos las manos a la cabeza.
Nada de fatalismo. España jugó como siempre: toque, toque y toque. Pero en el fútbol juegan dos equipos y consiste en meter más veces la bola en el arco que tu oponente. Y hoy ellos marcaron una más.
¿Estamos ya acabados? Para nada. Más se perdió en Cuba y volvieron cantando. Por lo visto hasta ahora, todos los grandes (sálvese Alemania), salieron timoratos. Eso sí, somos los únicos que nos quedamos con un 0 en el casillero de puntos. ¿Y?
Pues a levantar la cabeza. O como dice mi amigo Carlos: "estáis alicaidos porque no soís del Betis y no estáis acostumbrados a sufrir".
Yo le sigo teniendo fe a esta selección. La cura de humildad no es para Los ángeles de Vicente. Es para una prensa deportiva cada vez más sensacionalista y para un pueblo llano que se deja llevar por la euforia de los plumillas.
No lo olviden señores: ¡Podemos!
Eso sí, no puedo evitar sentir una cierta debilidad por ese D10S del fútbol trajeado: la pelota no se mancha, ni cuando acaba rompiéndose contra el travesaño y no le da la gana de besar la red.
sábado, 12 de junio de 2010
¡Qué ruede la bola!
Echó a rodar la pelota en Sudáfrica. Ese primer Mundial en suelo africano y esa primera cita mundialista a la que España llega como favorita con opciones reales de triunfo. Pero, ¡ojo! Por todos es sabido que el españolito de a pie gana siempre antes de empezar a jugar. Esa furia del carácter latino nos pierde. "Somos los mejores", "no hay quién nos doblegue", "meteremos 8 goles por partido"...
Las cosas se demuestran con hechos; las palabras se las lleva el viento.
Los 23 elegidos por don Vicente para defender la remera roja invitan a soñar. Seguramente España tenga el centro del campo más creativo de los 32 combinados que participan en esta edición. Y al espectador le gusta ver cómo la bola se mueve con alegría, como en ese último partido de preparación contra Polonia. Abriendo a las bandas para ensenchar el campo, pero combinando la estrategia con acometidas por el centro de la zaga.
En el fútbol suele ganar aquel que controla, tiene el balón y sabe cortar las contras. En todo trabajo hay que ser ordenado con cierto márgen para la creatividad. Quizás esa sea la clave de una selección joven, con ganas y, lo más importante, con talento.
Tras dos partidos en los que la cautela por no perder se impuso al buen fútbol, el 2-0 de Corea del Sur a Grecia y ese 1-0 al descanso del Argentina-Nigeria, todos esperamos que debuten los nuestros. Aquellos que volvieron de Asutria con la Eurocopa y a los que el comandante del vuelo que aterizó ayer en Johannesburgo sobre las 9 y cuarto de la mañana bendijo desde la cabina: "Ha aterrizado en Johannesburgo la selección que va a ser campeona del mundo. Mucha suerte y ¡a por ellos!".