jueves, 17 de junio de 2010

Pido respeto para la señorita Carbonero

Al entrar en la redacción esta mañana, una compañera me ha dicho: "¿Qué, lo mejor del partido la entrevista de Sara a Iker, no?". La he mirado con desdén y he contestado: "A mí lo que me interesa es el fútbol. Con quién se acueste cada jugador es cosa suya". Poco después, echando un vistazo a la prensa, me he chocado contra el sensacionalismo elevado a la enésima potencia de la prensa inglesa que, a falta de la brillantez de sus deportistas, se dedican a difundir falacias y mamarracherías en sus páginas. Es bochornoso que ni los propios compañeros se respeten etre ellos. Desde hoy, para mí, "The Times" ha muerto. ¿Cómo se puede decir una gilipollez tan grande como que Sara Carbonero es la culpable de la derrota de España?

¡Ah sí, claro! Ella es la que corre la banda. La que da instrucciones desde el banquillo. E incluso, en sus ratos libres, entre noticia y noticia, dirige la Federación Española de Fútbol. Un poco de respeto por alguien que ha ido a Sudáfrica a trabajar. A traernos la información de la selección española. A una chica joven a la que no se le mueve un pelo delante de la cámara. Educada con sus compañeros de profesión (hablo desde la experiencia) y con tanta paciencia como para dejarse hacer miles de fotos en una mañana.

Debe ser que los ingleses quieren desviar la atención de La Traviata que se marcó Green contra EEUU. Quizás el redactor con mala baba al que se le ha ocurrido semejante tontería, es el amante secreto de un arquero demasiado verde para jugar un Mundial con una camiseta como la inglesa.

Lo peor de todo es que se pone en duda la profesionalidad del capitán de la campeona de Europa. Todos los jugadores tienen temporadas mejores y peores. Y está claro que no ha sido el mejor año de Casillas. Pero habría que tirar de archivo para recordar lo que parece que se les ha olvidado a los desmemoriados. Iker es un portero de categoría.

El gol de ayer fue fruto del infortunio. No fue culpa de Iker que sale valiente y la bola rebota con tan mala suerte que el suizo sólo tiene que empujarla.

¿Qué los dos son guapos? Mejor para ellos. Por favor, señores amarillistas, déjenos disfrutar del fútbol a los que simplemente nos interesa eso, el fútbol. Dedíquense a los lios de Ambiciones, los presuntos hurtos de Lady Panto o las cirujías de la Esteban.

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